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La iluminación de los autos: una evolución constante de más de 100 años

Iluminación de los autos: Faro de luz láser del Audi A8

Si hay un segmento que no para de evolucionar en la industria automotriz es el de la iluminación de los autos. De la mano de nuevas tecnologías y diseños, y acorde con el gusto de los consumidores por luces que no sólo iluminen mejor, sino también que seduzcan con sus formas y colores, la iluminación de los autos está llegando a niveles cada vez más sofisticados y eficientes.

En este nuevo artículo de CHEVCAR revisaremos los principales hitos en la historia de la iluminación de los autos y las nuevas tendencias para los próximos años.

 

El comienzo de la iluminación de los autos

Los primeros vehículos desarrollados en Francia y Alemania a fines del siglo XIX no tenían luces. El auto era un medio de desplazamiento para trayectos cortos y diurnos, y además tan lento como una carreta. Pero al poco tiempo, principalmente en Estados Unidos, comenzaron a experimentar con distintos medios con el objetivo de que el auto también tuviese luz.

Los primeros intentos fueron muy rústicos: lámparas de aceite encendidas con una mecha empapada en alcohol, similares a las que usaban los carruajes y acorde a la lenta velocidad de los vehículos de entonces. O bien, desde 1896, de acetileno, con una luz más blanca y luminosa. De todos modos, ninguna de esas dos opciones hubiese iluminado lo suficiente como para identificar de noche a un peatón que se cruzase en el camino a pocos metros de distancia. Sin embargo, fueron los primeros pasos en el camino de la iluminación de los autos.

Pero en 1909 apareció el Cadillac modelo 30, iluminado con bombillas de luces de tungsteno. Esta innovación, al comienzo sólo disponible para autos de alta gama, ofrecía una mejor experiencia y seguridad. No solo iluminaban mejor, sino que eran mucho más seguras porque se dejaban de usar lámparas de fuego a base de combustibles químicos. Eran similares a las bombillas que iluminaban las calles, con un filamento de tungsteno adentro de cápsula de vidrio.

La luz incandescente era más segura, confiable y eficiente. Y además duraba más. A partir de ese momento la iluminación de los autos fue diferente, y desde los años 20, a partir de desarrollos tecnológicos que abarataron los costos, todos los fabricantes del mundo comenzaron a incorporarlas en sus vehículos.

Cadillac 30

En este aviso de 1910, Cadillac destaca debajo de la foto del auto todos los componentes de iluminación que traía

 

La mejora de las luces Halógenas

A partir de los años 50 comenzaron a experimentarse sistemas de iluminación de los autos que superasen la ya obsoleta tecnología de luz incandescente.

Luego de varios intentos por parte de diferentes empresas, en 1962 la empresa alemana Hella presentó la primer óptica de luz Halógena especialmente diseñada para un automóvil. La principal diferencia es que el interior de la lámpara posee un gas llamado halógeno que, gracias al yodo y cromo que contienen, le permite al filamento de tungsteno alcanzar una  temperatura más alta, y de este modo una mayor iluminación.

El reemplazo masivo se dio en los años 70, mientras que otras nuevas innovaciones fueron apareciendo. Una de las más notables fue la utilización del policarbonato en las ópticas, que Opel introdujo masivamente en 1993 en su modelo Omega.

Pero por esos años otra tecnología estaba a punto para irrumpir en la historia de iluminación de los autos: las ópticas de luz Xenón. Al igual que la tecnología halógena, las lámparas de luz xenón contienen un filamento de tungsteno que se enciende al máximo, pero el gas interior contiene elementos como el vapor de mercurio, el argón y el nitrógeno que le permitieron lograr mejores temperaturas y una luz mayor y más blanca.

El Siglo XXI y las nuevas luces LED y Laser

Al ritmo de una innovación cada vez mayor, el siglo XXI trajo una enorme cantidad de novedades.

La primera es el de las luces LED (Light Emitting Diode), que consiste en pequeños diodos luminosos que tienen puntos en común con las luces de Xenón pero con muchas mejoras, como menor consumo, encendido inmediato, mayor durabilidad y resistencia a las vibraciones. Si bien varias marcas lo fueron implementando paulatinamente, el Audi R8 fue el primero que extendió la tecnología LED a todas las funciones de iluminación.

Poco tiempo después, hace menos de 10 años, irrumpió otra nueva tecnología que por el momento solo alcanza a los autos de alta gama: la luz Láser, un 30% más económica que la ya económica tecnología LED, pero con un alcance único de hasta 600 metros. La potencia es tal que actualmente se busca complementar esta tecnología con un manejo inteligente de la intensidad de la luz, de modo de evitar cegar a los conductores que vengan del lado opuesto.

Por ejemplo, la empresa Hella desarrolló para las automotrices alemanas un sistema donde cámaras y sensores van evaluando el tránsito y los posibles conductores en sentido inverso, envían la información a una computadora que, junto a los mapas de navegación GPS dan órdenes a los faros para que adapten la luminosidad de manera continua.

Como vimos, los sistemas de iluminación de los autos tuvieron un comienzo precario y avanzaron hasta convertirse en una de las tecnologías de mayor innovación del sector. Ya hace un tiempo la industria automotriz entendió que la iluminación de los autos no es un elemento más entre todos los componentes del auto. Si logra ofrecer al usuario una experiencia destacada de funcionamiento y diseño, puede convertirse en un gran argumento de ventas. Y para el cliente, un motivo de orgullo y satisfacción.

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